Capítulo 4 – Motomiya Karin 2 Parte 1
“Buenos días, Yoichi.”
“Aaaahm… mmm… buenos días…”
A la mañana siguiente, aunque ya era casi mediodía.
Karin descubrió que había poca comida en el refrigerador, así que fue a una tienda cercana y compró un sándwich y un litro de café con leche. Luego, justo cuando Yoichi se despertó, puso el sándwich en la tostadora y el café con leche en el microondas para calentarlos.
“Fufu… duermes como un muerto. Estás muy cansado, ¿no es así?”
“Mm… algo… dicho eso, ¿y tú, Karin?”
“No puedo decir que no esté cansada, pero supongo que ya me he acostumbrado. Después de todo, esta es mi vida diaria ahora. Todo lo que necesito es una buena noche de sueño y estoy como nueva.”
“Ya veo… Gracias por la comida.”
Después de esta comida que ya podría pasar por almuerzo, los dos pasaron el resto de la tarde en su habitación, pero los bostezos de Yoichi comenzaron a aumentar a medida que se acercaba la noche.
“Yoichi, ¿trabajas esta noche?”
“Uaaaah… bueno, sí…”
“En ese caso, será mejor que duermas un poco.”
“Ahora que lo pienso, todavía tengo sueño. Supongo que una pequeña siesta más será suficiente…”
“Ajaja. No, en serio. Descansa bien. Has estado bostezando todo el día.”
“Tienes razón. Lo siento por eso.”
“Fufufu. Ni lo menciones. Después de todo, es el turno de noche, así que no puedes evitarlo. Bueno, supongo que me iré a casa ahora.”
“Perdón por no estar más tiempo contigo.”
“Como dije, no te preocupes. En realidad, me divertí.”
Después de esto, Yoichi esperó hasta que Karin terminara de prepararse, luego la acompañó hasta la puerta.
“¿Te llevo a la estación?”
“No es necesario. O, mejor dicho, ¿no deberías estar durmiendo la siesta ahora mismo?”
“Sí… lo siento.”
“Fufu. Yoichi. Has estado disculpándote por un tiempo.”
“L-Lo siento… ah.”
“Ajaja. Entonces. Nos vemos después.”
“Sí.”
La mirada de Karin, dándose la vuelta para verlo, y la mirada soñolienta y ligeramente vacía de Yoichi, asomándose por el hueco de la puerta principal, se cruzaron por un momento, pero en seguida la puerta se cerró con un sonido metálico fuerte.
○○○○
Han pasado unos diez años desde ese momento.
Nunca se volvieron a ver. No es que haya habido una pérdida repentina de comunicación, se mantuvieron en contacto, pero la frecuencia disminuyó gradualmente y finalmente cesó.
“Srta. Motomiya, lo siento, pero ¿cuándo cambiará a un teléfono inteligente?”
“Oh, ¿ahora es inconveniente usar un teléfono celular?”
“Así es. Puede que esto suene grosero, pero es la única a la que tienen que enviar correos electrónicos cada vez.”
“Jaja… No podemos ir contra la corriente de los tiempos, ¿verdad?”
Con la rápida difusión de los teléfonos inteligentes, los servicios de redes sociales para la comunicación privada se estaban convirtiendo en la norma.
Siendo este el caso, sus colegas instaron a Karin a cambiar su modelo de teléfono celular.
Considerando su línea de trabajo, sería más barato para ella firmar un nuevo plan telefónico, pero por alguna razón, Karin no cambió su número de teléfono ni su dirección de correo electrónico y simplemente decidió cambiar el modelo de teléfono.
“Creo que ya es hora de que organice mis contactos.”
Esto se debió a que a Karin le dijeron que los contactos de su directorio telefónico podían transferirse directamente a su teléfono inteligente.
Mientras lo hacía, decidió aprovechar esta oportunidad para organizar un poco sus contactos.
Hay muchas personas que había conocido en la universidad, pero con las que no había mantenido contacto desde la graduación, por lo que pensó que no sería un problema si los borraba ahora.
Mientras borraba rápidamente sus contactos, su mano se detuvo en un nombre.
―Todou Yoichi.
En ese momento, habían pasado unos cinco años desde la última vez que lo vio.
(… Espero que esté bien.)
Ninguno de los dos se despidió del otro, pero simplemente dejaron de comunicarse antes de darse cuenta.
Se preguntó si debería intentar contactarlo nuevamente o eliminarlo.
Después de un tiempo de duda, decidió no contactarlo, pero dejó el número como estaba.
Después de eso, cada vez que cambiaba el modelo de su teléfono inteligente, Karin volvía a pasar por el mismo proceso, pero al final, nunca borró la información de contacto de Yoichi ni le hizo una llamada.
○○○○
Karin ya tiene treinta y tantos años, pero sabe que su vida ya es satisfactoria. Ha ido construyendo su carrera como estrella en ascenso entre sus compañeros y, en consecuencia, sus ingresos han aumentado.
El préstamo para el condominio en el centro de la ciudad que había comprado con el impulso de su ascenso a la gerencia está casi pagado después de sus repetidos pagos anticipados.
Por último, pero no por ello menos importante, ahora tiene una buena cantidad de ahorros, por lo que es seguro decir que no tiene mucho de qué preocuparse en el futuro.
Aun así, de vez en cuando, sentía una inexplicable sensación de vacío al ver a sus colegas y subalternos abandonar la empresa.
«Uf…»
Suspirando sin motivo particular en la sala de estar de su departamento, que es un poco grande para que una persona viva sola, Karin sacudió suavemente la lata de cerveza vacía que tenía en la mano y la arrojó al bote de basura, que ya está medio lleno de latas vacías.
Desde que empezó a trabajar en la gerencia, Karin no podía dormir sin la ayuda del alcohol.
“Bueno, pues… otro día, otra visita al restaurante más cercano.”
Después de terminar su trabajo, Karin fue a un pequeño restaurante.
Iba allí casi todos los días, y ya se había convertido en una de sus clientas habituales.
Desde que vivía sola, se sentía vacía cocinando solo para ella misma, y como ganaba suficiente dinero para comer fuera todos los días, comía afuera casi siempre, excepto en el desayuno.
En cuanto a por qué solo desayunaba en casa, es porque no le gusta no poder cepillarse los dientes después de comer. Por lo general, come algo simple como tostadas, jamón, huevos, una ensalada pre hecha o simplemente barras de granola si no tiene ganas de cocinar.
“Oh, bienvenida. ¿Hoy también será lo mismo de siempre?”
Mientras abría la puerta del pequeño restaurante, la propietaria le habló.
Lo “de siempre” a lo que se refería es un artículo del menú diario llamado “Recomendación del día”.
“Sí, por favor. Y una cerveza por el momento.”
“Por supuesto, señora.”
Karin, que no tenía gustos ni disgustos particulares, podía estar satisfecha con cualquier cosa del menú del restaurante, por lo que su patrón habitual era comenzar con los platos recomendados y beber cerveza con ellos.
Después de eso, pediría lo que quisiera comer según su estado de ánimo ese día y disfrutaría su comida con una botella de sake.
(… ¿?)
Karin se sintió un poco decepcionada de que el asiento en el que normalmente se sentaba estuviera ocupado, pero no lo demostró y en su lugar decidió tomar el asiento de al lado.
“Disculpe.”
Le dijo algunas palabras al hombre sentado en su asiento habitual y sacó la silla a su lado.
Le molestó un poco que el hombre la mirara por un momento, pero se sentó en la silla de todos modos.
“Uf… ¿hmm?”
Mientras se limpiaba las manos con una toalla tibia, de repente se dio cuenta de que el hombre a su lado le parecía familiar.
“… ¡¿Yoichi?!”
Antes de que pudiera recordar quién era, su corazón latió con fuerza. El nombre salió naturalmente de la boca de Karin mientras miraba al cliente a su lado nuevamente.
“¿Hm?”
Con una respuesta ligeramente pausada, el cliente a su lado se giró para mirar a Karin nuevamente.
“Lo sabía… ¡ciertamente eres tú, Yoichi!”
“O-oh, ¿sí?”
Aunque se sentía un poco frustrada por la débil reacción de Yoichi, Karin estaba feliz de poder hablar con él, después de eso comenzaron a hablar de sus situaciones actuales.
Cuando escuchó que Yoichi había estado recientemente en un accidente, ella sintió una opresión en el pecho y un escalofrío recorrió su columna vertebral.
(Ahh, lo sabía… todavía estoy, de Yoichi…)
«Oye, ¿tienes planes después de esto?»
«No, para nada.»
«Entonces tomemos otra copa en mi casa.»
Después de haberse desecho de su estrés laboral, ella lo invitó a su departamento.
Karin estaba preparada para darse por vencida si él la rechazara aquí, pero Yoichi aceptó, aunque parecía un poco confundido.
…
…
«… Está bien. Hazlo.»
«Pero…»
De alguna manera, sucedió naturalmente.
Yoichi, que no había preparado un condón, todavía estaba desconcertado, pero Karin lo convenció de todos modos.
«Está bien. Hoy… es un día seguro…”
“Pero…”
“Por favor… lo quiero…”
Karin tuvo sexo sin protección con Yoichi dos veces antes, pero él estaba dormido en ambas ocasiones, por lo que era natural que él no recordara nada.
En ese momento, ella deseaba que Yoichi la aceptara de esa manera, pero esta vez por su propia voluntad.
“¿Estás lista?”
“Sí.”
Yoichi guio su miembro, que no estaba cubierto con nada, hacia su lugar especial. Y así, la penetró al “natural”.
La sensación que no había experimentado en casi diez años, la sintió una vez más.
“Nnngh… higgghhh… nnn…”
Karin gritó a causa del dolor inesperado cuando su miembro fue introducido en el lugar que había olvidado consolar desde que comenzó a concentrarse en su trabajo.
“¿Karin?”
“Lo siento, ha pasado un tiempo desde que… así que…”
“¿Duele?”
“Honestamente, sí. Pero solo un poco…”
No era al nivel de “solo un poco”, pero el dolor hizo que Karin se sintiera como si hubiera podido entregarle su virginidad a Yoichi por segunda vez, lo cual la hizo muy feliz.
Notas del Traductor
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