Vol. 8 Prólogo

Prólogo

El Reino Humano y el Reino de los Demonios.

El otro mundo al que Yoichi ha sido transportado puede dividirse aproximadamente en dos reinos.

Dejando de lado por ahora el Reino de los Demonios, el Reino Humano se divide en el Imperio Vertinslo al norte y el Reino de Sansrival al sur. La ciudad fronteriza de Meilgrad, donde se encuentran Yoichi y los demás miembros de TOKOROTEN, pertenece a este último reino del sur.

El Gremio de Aventureros, que se ha convertido en una parte indispensable de la vida de Yoichi en otro mundo, también existe en el Imperio Vertinslo, que cubre la parte norte del Reino Humano, y los aventureros que pertenecen a él operan bajo sus propias reglas que trascienden las fronteras nacionales, independientemente de si están en el Imperio o el Reino.

Una de las regiones de la parte norte del Imperio es la región de Marlofaco.

Ubicada en los límites del Reino de los Demonios, es una de las regiones más duras para la vida de los humanos, y Marrsuno Margravate, que se encuentra en uno de los rincones de esta región, lo es aún más, siendo uno de los campos de batalla más feroces de la esfera humana.

Aquí, Alexander Barschmede, también conocido como Alec, un aventurero de la Capital Imperial, se alojaba en una ciudad llamada Coruso situada en un área remota, pero también muy cerca del Reino de los Demonios.

“¿Hoooh? Parece que hubo una estampida de monstruos en la frontera sur.”

En una habitación del hotel más lujoso de la ciudad de Coruso.

Una mujer está sentada en el sofá cerca de su cama, con una taza de té en una mano, maravillándose por un artículo que leyó en el “Boletín del Gremio”.

Llevaba una camisola y pantis blancas, y su largo cabello rubio, con tendencia a desalinearse en algunos lugares, estaba recogido en un moño descuidado.

Sus grandes senos eran ligeramente visibles a través de la fina tela, levantando su camisola en el área del pecho.

El nombre de la mujer era Emma Klemperer, una aventurera que estaba en un grupo con Alec.

“Una estampida de monstruos, ¿eh? Esa es una gran noticia… *bostezo*”

Alec, que aún no se había levantado de la cama, reaccionó adormilado.

Emma lo ignoró, pensando que probablemente no estaba tan interesado en el tema de todos modos, y tomó un sorbo de su té, manteniendo sus ojos verde jade fijos en el boletín.

Ambos fueron compañeros de clase en la Escuela Secundaria Imperial Central, fundada para entrenar a la élite del Imperio. Tras graduarse, se convirtieron en aventureros, emprendiendo una misión tras otra, adquiriendo experiencia y mejorando sus rangos. Esto fue así hasta que se mudaron al norte, más cerca de la frontera con el Reino de los Demonios, donde escogieron esta ciudad como su base de operaciones.

Con el tiempo, se unieron a otros miembros para formar grupos de cuatro a seis personas o incluso se unieron a otros grupos ya existentes. Pero al final, les resultó más cómodo y fácil coordinarse solos. Así, durante el último año, aproximadamente, han estado activos como dúo.

Han pasado dos años desde su graduación, y los dos aventureros, que ahora tienen 20 años, ocupan el rango C.

Su ritmo de avance es relativamente rápido, pero no es raro que los aventureros de lugares cercanos al territorio del Rey Demonio, como Coruso, alcancen el rango C alrededor de los veinte años.

Porque si bien el ritmo de avance es rápido debido a la feroz competencia en el área, no está exento de riesgos, como lo demuestra la cantidad de personas que han perdido la vida en la búsqueda de un ascenso temprano.

“Parece que la Princesa Caballera ha vuelto a estar activa… y parece que por fin ha formado un grupo.”

La ciudad de Meilgrad está ubicada en la parte suroeste del Reino de Sansrival, al sur del Imperio, y es una ciudad fronteriza en el Territorio Sallis que aparece repentinamente después de cruzar el Desierto de la Muerte.

El orgullo de esta ciudad fronteriza no es otra que Alana Sallis, conocida como la “Princesa Caballera”, una aventurera que se ha hecho un nombre no solo en el Reino sino también en el Imperio.

De hecho, ha visitado el Imperio varias veces en el pasado para eventos relacionados con el gremio.

Pero, aunque las actividades de la Princesa Caballera en la estampida de monstruos en la frontera del Reino hace cinco años han sido reportadas al Imperio con cierta exageración, no es exagerado decir que ella es inmensamente popular, como lo evidencian las obras y relatos que circulan tanto en el Reino como en el Imperio, basadas en el incidente que hizo historia.

Y si bien su trabajo como solista contribuyó a ello, una de las razones de su popularidad fue su forma de comportarse entre las multitudes, a pesar de no ser una persona gregaria, ya fuera por su condición de hija de un margrave o de aventurera de alto rango especializada en combates de muchos contra muchos.

Pero ahora se dice en las noticias que la siempre solitaria Princesa Caballera ha formado un grupo.

Para sus fans, esta es probablemente una noticia aún más grande que los monstruos que andan sueltos.

“La Princesa Caballera… en un grupo… esa es una gran noticia… Mmmchp, mchp…”

Pero Alec seguía tan desinteresado como al principio, y solo murmuraba como reacción. Por supuesto, Emma también lo ignoró.

“Veamos. ¿El nombre de su grupo es… Tokoroten? Es bastante lindo-”

“- ¡Esa es una GRAN NOTICIA!”

De repente, Alec interrumpió las palabras de Emma, soltando un grito y levantándose sobresaltado.

Vestido sólo con sus boxers, con su cabello rubio ceniza en un terrible peinado de recién levantado, saltó de la cama y se dirigió furioso hacia Emma.

“¿Q-qué te pasa de repente?”

“Repite la última parte.”

“¿Qué? ¿Qué la Princesa Caballera está en un grupo? ¿O acerca de la estampida de-”

“¡No, eso no! ¡El nombre de su grupo!”

“¿El nombre del grupo? Eh, creo que es…”

Incapaz de recordar la palabra desconocida, Emma volvió a mirar el boletín del gremio.

“Lo siento. ¡Dámelo por un momento!”

“¡Ah!”

Alec, impaciente con el comportamiento de Emma, tomó el asunto en sus manos y le quitó el boletín de la mano.

Había saltado de la cama, pero no estaba del todo despierto, como era evidente en sus ojos gris oscuro, incapaces de enfocar correctamente. Así que parpadeó varias veces y abrió ligeramente los párpados antes de mirar fijamente el boletín.

Después de unos 10 segundos, finalmente encontró el artículo y lo hojeó en el acto.

“… Él realmente vino.”

En el artículo, la palabra “TOKOROTEN” estaba escrita como si fuera una palabra extranjera.

“¿En serio? Eh, los miembros… ¿dónde están los miembros?”

Cuando vio a Alec mirando el boletín como si fuera a devorarlo, Emma se sorprendió un poco al principio, pero suspiró para calmarse.

“Oye, Alec. ¿Eres fan de la Princesa Caballera?”

“Miembros… miembros… ¿hay algún miembro masculino?”

Alec parecía no haber escuchado la pregunta de Emma y seguía leyendo el boletín como si buscara algo.

“¿Qué? ¿Hay algún problema si hay un hombre en el grupo de la Princesa Caballera?”

“¡Rayos! ¡No hay información sobre los demás miembros!”

“¡Oye, Alec! ¿Me estás escuchando?”

Sólo entonces la voz fuerte hizo que Alec entrara en razón, y finalmente apartó la vista del boletín y miró a Emma.

“Lo siento. ¿Qué dijiste?”

“¡Qué dijiste, mi trasero! ¿Tanto te gusta la Princesa Caballera?”

“¿Eh? ¿Por qué?”

“Porque reaccionaste de forma muy extraña al escuchar que la Princesa Caballera había formado un grupo, y te preocupaba si había un hombre en él o no…”

“No, eso no es lo que yo…”

Alec estaba a punto de explicarse, pero cuando vio a su compañera hacer pucheros de enojo, dejó de hablar y simplemente se rascó la parte posterior de la cabeza.

Soy yo quien debería formar un grupo con la Princesa Caballera. ¿Es eso lo que piensas ahora mismo?”

Puede sonar ridículo, pero entre los aventureros masculinos que son fervientes fanáticos de Alana, hay muchos que seriamente piensan de esa manera.

Incluso si es el Imperio y aunque sea un lugar muy lejos de Meilgrad.

“No, no es así.”

Hmm, ¿en serio?”

Pero cuando su compañero negó tranquilamente la acusación con una expresión seria, Emma se convenció rápidamente de que Alec no estaba realmente interesado en la Princesa Caballera.

Entonces, en lugar de eso, Emma usó su mente ahora más tranquila para tratar de recordar el intercambio anterior.

(Ahora que lo pienso, Alec en ese momento estaba…)

“¿Quizás hay algo en el nombre del grupo?”

“Bueno, eso es parte de ello.”

Alec le devolvió el boletín a Emma, quien lo recibió con una expresión en blanco.

Mm… a ver. ¿Tokoroten? Suena algo lindo, pero ¿qué es?”

“Algo delicioso si lo comes con sanbaizu (una salsa japonesa).”

“¿Haah?”

“Lo siento, no es nada…”

Alec dijo mientras se llevaba la mano a la frente, luciendo sorprendido por lo que había dicho.

Pero pronto recobró el sentido y dijo algo más para cambiar de tema.

“No has aceptado ninguna misión en este momento, ¿verdad?”

“Así es. Nuestro contrato para participar en el equipo de subyugación terminó ayer, así que pienso retomarlo mañana.”

“Lo siento, pero cancela esos planes por ahora.”

“¿Cómo dices?”

“Tengo que ir a Meilgrad.”

La boca de Emma se abrió y sus ojos se abrieron ante las palabras de Alec.

“¿Meilgrad? ¿Estás loco?”

La ciudad de Coruso, donde se encontraban Alec y Emma, se encuentra cerca del borde noreste del territorio del Imperio.

Meilgrad está en el extremo suroeste del Reino, al sur del territorio del Imperio.

En otras palabras, sería como trasladarse del extremo noreste de la esfera humana al extremo suroeste, y la distancia por sí sola sería asombrosa.

“No llegaremos allí en un mes o dos, ¿sabes?”

“Lo sé.”

“Llevamos aquí tanto tiempo que ahora podemos ser considerados la fuerza principal del equipo de subyugación. ¿Crees que podemos abandonar el frente, así como así?”

“A los aventureros se les garantiza la libertad de acción.”

“¡Y sabes muy bien que una actitud así tendrá consecuencias nefastas!”

El Gremio de Aventureros es una organización internacional que abarca tanto el Imperio como el Reino, y a los aventureros que pertenecen a él se les garantiza la libertad de acción siempre que respeten las reglas del gremio.

Sin embargo, independientemente de los deseos de la sede central del gremio, las sucursales locales deben, hasta cierto punto, reflejar los deseos de la comunidad local.

Entonces, ¿qué pasaría si dos miembros del núcleo principal de la fuerza de subyugación abandonaran esta ciudad en la feroz zona de batalla contra el Reino de los Demonios?

Sería un inconveniente, e incluso si pudieran salir de la ciudad con éxito, existía una gran posibilidad de que tuvieran un conflicto al cruzar la frontera.

“Aun así, tengo que ir. Es mi máxima prioridad.”

Alec le dijo a Emma con un tono ligeramente despectivo, luego la dejó y se dirigió al armario.

“Esto es solo un asunto personal. No te obligo a venir.”

Dicho esto, comenzó a hurgar en el armario, buscando algo que ponerse.

Al hacerlo, sintió un ligero impacto en la espalda.

Alec sintió un peso cómodo y una calidez suave, y cuando miró hacia su pecho, vio dos brazos delgados envueltos alrededor de su cuerpo.

“No… no digas eso…”

“Emma…”

Antes de que se diera cuenta, Emma estaba abrazando a Alec por detrás, con sus brazos aferrándose fuertemente a su torso.

“Además, hubo una época en la que también te arrastré a mis problemas personales, ¿no?”

“Bueno, eso… sí…”

Hacía aproximadamente un año, hubo una disputa con los nobles imperiales por el matrimonio de Emma. Aun así, fue Alec quien intervino y la resolvió.

En realidad, fue más bien como si hubieran abrumado a la otra parte con fuerza bruta…

“El problema de Alec también es mi problema. Así que iré contigo.”

“¿De verdad estás de acuerdo con eso?”

“Sí. Así que en vez de eso…”

Emma separó la cara que descansaba sobre la espalda de Alec y movió su cuerpo ligeramente para mirarlo.

Luego se giró y se encontró con los ojos de su compañero, que la miraba.

“¿Puedes al menos decirme el motivo?”

Mu…”

“Claro que no tienes que forzarte. Pero…”

Alec recordó los días que había pasado con Emma.

Los tres años que había pasado en la escuela como su compañero de clase y los dos años que había pasado como su compañero de aventuras.

Con casi cinco años de conexión, creyó que se había formado un fuerte vínculo entre él y Emma.

Y que Emma se quedaría con él sin importar lo que dijera aquí.

“Entiendo.”

Después de decir esto suavemente, Alec desató los brazos de Emma de su cuerpo y se giró para mirarla.

“Pero es una larga historia. ¿Te parece bien?”

Emma sonrió feliz al escuchar aquellas palabras que iban acompañadas de una mirada firme.

“Por supuesto. Seguro que será divertido tener una larga conversación contigo.”

“Ya veo… Sabía que dirías eso. A mí también me gusta hablar con Emma.”

Alec sonrió felizmente, pero de repente, su rostro se puso serio.

“Pero antes de eso…”

“¿Sí?”

La miró a ella y luego a sí mismo, y esta vez, dejó escapar una sonrisa traviesa.

“¿Puedo al menos ponerme algo de ropa primero?”


Notas del Traductor

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