Capítulo 6 – ¡Juguemos con la Hermosa Rubia! 2 Parte 1
“¿Esa es una botella de bebida energética?”
Misato fue la primera en preguntar al ver la pequeña botella en la mano de Yoichi.
“¿Qué pasa, Yoichi? ¿Tienes miedo de perder una ronda contra una mujer rubia?”
Karin hablo después, esta vez en tono burlón, pero también con un ligero tono de reproche hacia Yoichi.
“No, esto es… Ah. Mejor no usemos esto.”
Yoichi intentó corregir el malentendido, pero justo cuando iba a hacerlo, percibió a Alana en su línea de visión y decidió no hacerlo.
“Sr. Yoichi.”
“¡¿Q-qué pasa?!”
“Dejando de lado si lo usarás o no, al menos me gustaría saber qué es.”
“Ah. No, de verdad, no te preocupes por eso.”
Al ver la extrañeza de su pareja, Alana frunció ligeramente el ceño y suspiró. Luego preguntó de nuevo.
“Sr. Yoichi, se detuvo cuando su mirada llegó a mí. ¿Fue en consideración hacia mí?”
“Uu…”
En lugar de responder, Yoichi bajó la mirada.
“Aunque no condeno esta actitud, realmente no me gusta que me traten de esa manera, Sr. Yoichi. Entonces, ¿qué hay dentro?”
Preguntó por tercera vez. Pero, aunque esta vez la miró con dureza, no parecía estar de mal humor como decían sus palabras.
“… Afrodisíaco de íncubo.”
Yoichi finalmente habló.
Así es, la “bebida energética” que sacó era el mismo afrodisíaco que usaron los tres hombres para atacar a Alana cuando la conoció por primera vez.
Los matones habían aplicado este afrodisíaco en las partes privadas de Alana para despertar su lujuria, con la intención de entrenarla hasta que se convirtiera en una esclava sexual obediente, pero Yoichi lo impidió interviniendo accidentalmente.
Gracias a la estrategia de Yoichi de “hacerlos entender hablando”, logró alejar al trío, pero después de que los matones se fueron, notó el frasco tirado en el suelo junto con su contenido derramado.
Pensando en qué hacer a partir de ahí, juntó la botella con todo el suelo donde se absorbió el líquido en su [Almacenamiento Infinito+]. Luego, usó la función de mantenimiento del [Almacenamiento Infinito+] para filtrar el afrodisíaco que se había derramado en el suelo y transferirlo a una botella vacía de una bebida energética con la que estaba más familiarizado para un manejo más fácil, incluido lo que quedaba en el frasco original.
“Hou. En otras palabras, tienes la intención de usar ese afrodisíaco para que sea más fácil manejar a esta mujer. Umu. Suena interesante. Me gusta.”
Como si las preocupaciones de Yoichi antes de esto fueran una mentira, Alana, que ahora sabía que el contenido de la botella era un afrodisíaco de íncubo, le dio una sonrisa hechizante en respuesta.
“… Pero este es el mismo afrodisíaco que casi te hace perder la cordura, ¿sabes? ¿No lo odias?”
“¿Hm?”
A pesar de que terminó en un intento fallido, tener el afrodisíaco untado directamente en sus genitales y hacerla caer en la lujuria debería ser un evento traumático para Alana si lo piensas normalmente.
Es por eso por lo que Yoichi maldijo su descuido después de sacar el afrodisíaco sin pensar.
Pero a Alana no pareció molestarle. O más bien, la misma Alana, que se suponía que debía reprender a Yoichi por revivir su trauma, de repente sonrió glamorosamente y acercó su rostro al de él.
Entonces,
“Fufu…”
Alana fue directo por los labios de Yoichi.
“Mmh… chup.”
El beso que comenzó de manera abrupta terminó rápidamente, y en seguida Alana hablo de nuevo, ahora con una mirada apasionada sobre su hombre.
“Para mí, eso no fue más que tropezar con una piedra al costado del camino. Pero me alegro de que estés preocupado por mí, Sr. Yoichi.”
“O–oh…”
“Mmm… nnn…”
Fue entonces cuando un breve gemido los interrumpió.
Parece que la hermosa mujer rubia que habían capturado despertó.
“Mm… ¿qué?… ¿dónde estoy? ¿Qué me van a hacer?”
Catherine, alias Charlotte, finalmente habló al darse cuenta de que estaba acostada en la cama con los brazos y las piernas atadas.
“Por fin despertaste.”
Yoichi fue el primero en hablar, y recibió como respuesta a Charlotte girando su mirada hacia él y luego frunciendo ligeramente el ceño, pero esto fue reemplazado inmediatamente por una sonrisa invitadora como si quisiera atraerlo.
“Ejeje, qué gusto tan exótico tiene, señor. Pero hacer estas cosas sin que yo lo sepa, ¿acaso tiene miedo de que lo rechace? Incluso sin esto, habría aceptado, ¿sabe? Ahorrándole todos los problemas.”
Incluso estando atada, Charlotte intentó mover sus caderas de manera seductora mientras hablaba.
Su mirada solo está fija en Yoichi como si ya hubiera decidido ignorar a las mujeres en la habitación.
“Hablemos un poco, señorita Catherine. ¿O debería decir, exagente especial Charlotte Herschel?”
Charlotte, que estaba sonriendo como si estuviera de mal humor, congeló su expresión ante las últimas palabras de Yoichi. Y poco después, se quedó sin emociones.
“¿Quién eres?”
“Solo un turista japonés bien educado que disfruta del paisaje.”
“Eso es mentira. ¿Cómo puede un simple turista saber de mí? Además, ¿cómo demonios trajiste a esas mujeres aquí?”
“Sobre eso, es una larga historia.”
“¿Cuál es tu propósito?”
“Solo queremos disfrutar de esta ciudad. Además, es tu lado el que empezó todo esto.”
“¿Nosotros? Si no fuera por tu actuación sospechosa, las cosas no habrían llegado hasta estos extremos. En primer lugar, ¿no está mal hacer cosas que puedan dar a la gente una idea equivocada?”
“¿No es ese siempre el caso en este país de todos modos? Todos se exceden con las ideas y suposiciones equivocadas, tienen la mentalidad de que, si no lo hicieran, el mundo entero se vería hundido en una crisis. Además, no encontraron nada, ¿verdad? Entonces, no estoy equivocado.”
De hecho, es justo como había dicho Yoichi.
Charlotte ya había revisado la ropa de Yoichi y no encontró nada sospechoso. Lo mismo con sus maletas, habían sido examinadas minuciosamente por Ed, y dado que la “mudanza” se realizó sin problemas, se puede concluir que no había nada que pudieran usar como referencia para sospechar del hombre frente a ella.
— Si tan solo no hubiera hecho esto, claro.
“Si es como dijiste y no tienes nada por lo que debamos sospechar de ti, ¿no sería mejor que te hubieras quedado en la cama conmigo? De esa manera ambas partes estaríamos felices.”
Charlotte habló como si estuviera reprendiéndolo.
De hecho, Charlotte tenía razón. Pero a Yoichi no le gustaba la idea de mandar a todas sus mujeres a un motel barato mientras tenía sexo con una hermosa rubia en una habitación lujosa. O, mejor dicho, se sentiría apenado.
Además, se sentía desconcertado por la forma en que lo trataba el otro bando, incluso recurriendo a incriminarlo, a un hombre inocente, si mostraban la más mínima señal de no ser de su gusto. Como ganó confianza en sus habilidades, pensó que sería divertido romperles la nariz a estas personas que parecían querer dudar de todo desde el principio.
«De cualquier manera, las personas malas a las que les gusta husmear en las cosas de los demás necesitan ser castigadas, ¿no crees?»
Yoichi solo le dijo esta línea a Charlotte, encontrando tedioso explicarle todo, sobre todo porque no sabe cómo hacer que el otro bando crea en él.
«Pero escuchaste lo que dije, ¿verdad? Desde un principio planeaba acostarme contigo, sin importar cual fuera el resultado. Que me ates así y me fuerces no cambiará nada. O, mejor dicho, ¿debería considerar esto como una recompensa? Después de todo, he estado ansiando una dura polla japonesa desde hace un tiempo.»
Una vez más, Charlotte, convencida de que le harían algo sexual en base a su propio estado y las palabras de Yoichi, esbozó una sonrisa cautivadora y movió sus caderas.
Su vagina, que había estado fuertemente cerrada y cubierta de vello púbico dorado, de alguna manera se abrió levemente, y un par de pliegues marrones ligeramente más grandes se asomaron desde el interior.
Los pétalos, que se suponía que estaban secos, ya estaban húmedos y temblorosos, y el jugo del amor que se escaba desde adentro estaba manchando las sábanas.
La belleza rubia debe ser muy talentosa ya que podía evocar tal reacción incluso en esta crisis.
“Oye, ¿por qué no te apresuras y te subes encima? Siento que voy a morir solo por imaginar una dura polla japonesa dentro de mí.”
“Mmu…”
Yoichi, cuyo miembro ya está endurecido al máximo ante la vista y las palabras de Charlotte, no pudo evitar tragar saliva.
Los movimientos y las líneas eran cliché, pero Yoichi los encontró irresistiblemente excitantes y habría seguido el ritmo de Charlotte si hubiera estado allí solo.
“Préstame la botella.”
“Ah…”
Alana le arrebató a Yoichi el frasco que contenía el afrodisíaco y dijo en un tono de leve consternación: “Parece una mujer dura, así que me ocuparé de ella primero”, y luego se acercó a la mujer.
Notas del Traductor
¡¡Hola a todo el mundo!! Soy shironeko5th.
Si te gustó la traducción, considera apoyarme en Patreon y además obtén acceso a contenidos exclusivos y a mas capítulos antes que los demás.
2 Comentarios